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Hay días caprichosos como el de hoy, que te levantan en peso y te dejan caer; días de bochornos, de recuentos, de muertos vivos, de pasados que hablan. Hoy es domingo, pero es día atravesado, día en que te devuelven a la vida en forma de fracaso.

Hoy toca día de vaso medio vacío, pero quiero creer que el vaso sigue medio lleno. Quiero creer que este largo viaje -que ya cumple cuatro meses- es mi mejor proyecto personal. Quiero creer que no estoy demasiado vieja para nada. Quiero creer que ese máster en Relaciones Internacionales, Comunications Policy o Periodismo Internacional en Londres puede esperar un año más. Quiero creer que no fue ninguna tontería dejar Inglaterra y venirme a las Américas a sabiendas que al año siguiente los precios de los postgraduates subirían 1.000 libras o más. Quiero creer que a la vuelta podré ser fuerte y trabajar en lo que sea para pagarlos. Quiero creer que podré ser fuerte, a secas.

Quiero creer que sigo creyendo en mi instinto, en mi olfato, aunque no produzcan dinero. Quiero creer que sigo escuchándome desde el deseo. Quiero creer que sigo teniendo la imaginación, el talento, la constancia y la disciplina suficientes para seguir escribiendo este blog que leen entre una y veinte personas. Quiero seguir creyendo en lo que creo, aunque en estos días de vasos medio vacíos los 35 pesan ridículamente para seguir llevando una mochila.

En días como éstos sería mejor emborracharse, o buscarse un amante o, definitivamente, salir corriendo.

PD: Escrito a 37 grados a la sombra en un lugar de Angaco (San Juan, Argentina), a 4km del pueblo en bicicleta.



  1. esteramirez el domingo, 18 de diciembre, 2011

    Quiero creer que no desmayarás en tu proyecto y que te sobran las fuerzas y la inteligencia para enfrentar los avatares del futuro. Descansa si es preciso en el camino, pero no te rindas.