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Me prometí hace diez años que jamás volvería a coger botella, a hacer autostop, a pararme en una calle, en una carretera, debajo del sol, jugando a la seductora. Me lo dije y me lo repetí cada mañana en aquella esquina de Lacret, en La Habana, donde trataba de ‘coger algo’ para ir  trabajar. Era tanta la competencia que te hería el orgullo, te lastimaba la elección del chófer, te jodía el día. Las que estaban más buenas se iban antes. A mí me tocaba la segunda ronda, como la chica de carne de segunda que siempre he sido. Y si no había escotes, me quedaba para la tercera, junto a la fila de las maduras y los hombres vestidos de militar. Me prometí tantas veces no volver a caer en eso que ya en la cómoda vida de Europa, con los euros de Europa,  volví a ponerme delante de los carros por el placer de vivir otras vidas, de saber de los otros, de compartir. En Nueva Zelanda, en Italia, en Francia, en España. Y quise repetir en Argentina y Chile.

Exactamente 5.400 kilómetros entre Argentina y Chile, dos meses, posiblemente cientos de horas de espera con sol, frío, lluvia, viento. Exactamente 43 personas, argentinos, chilenos y un paraguayo se pararon y nos recogieron;  muchos cansados de tanto volante, otros se apretujaron para que entráramos, otros que iban con prisa y se molestaron en subirnos. Hubo hasta quien nos metió en el avión de un conocido, y también hubo quien nos llevó 300 kilómetros, nos acomodó en su casa dos días, nos enseñó los alrededores en sus horas de almuerzo y nos invitó en Bariloche a la mejor pizza de Argentina.

Camioneros, empresarios, funcionarios, intelectuales, estudiantes, campesinos, mecánicos, ex presidiarios, todos y cada uno de ellos, con las historias de sus vidas, con el recuento de lo que les preocupa, entristece y alegra; con sus esperanzas, sus deseos…  hicieron este viaje más fácil, más sentido, más profundo. Argentina y Chile hubieran sido muy diferentes desde la cómoda ventana de un autobús. Quise recorrer Sudamérica en motocicleta, pero sin saber muy bien que Sudamérica era demasiado grande para andar sin motocicleta.  De aquella idea nació esta otra menos atrevida, patear Argentina y Chile a dedo.

El camino no ha sido fácil, pero ha sido grato y bueno. Hubo días de cansancio, días de desánimo, días en los que no tenía fuerzas para contentar y alegrar a otros, para preguntar y responder. Sólo una vez renunciamos; fue en Tafí del Valle después de esperar desde las 11.30 de la mañana hasta las 8.30 de la noche. Nos volvimos al camping y al día siguiente volvimos a intentarlo. Hubo cientos y cientos que no sólo no nos pararon, sino que ni siquiera nos miraron, pero hubo 43 que sí.  Y este post quiere ser un homenaje a la generosidad. Yo estoy en deuda.

El dedo terminó en Ollagüe, en la frontera de Chile con Bolivia, porque en Bolivia no conocen lo que es el dedo hacia arriba, me decía un camionero. Y tenía razón.



  1. esteramirez (Responder) el lunes, 9 de enero, 2012

    Feliz cumpleaños.

  2. Melvis (Responder) el lunes, 9 de enero, 2012

    Que lindo Los 43, Maire…siempre fui “botellera” como se dice en Cuba, cuando la gente sentía pena de pedir un aventón yo lo hacía porque creo hasta ahora que debe ser un placer ayudar a otros, por eso siento lástima de los que no ven un dedo hacia arriba o una mano desesperada. Ellos se los pierden. Ayudar a otros es un placer inigualable.

    Sigue…encontrarás miles de gente buena en tu camino y apenas recordaras los malos ratos.
    Hoy es tu cumpleaños ya. Felicidades. Ahora con la notica de tu padre me acordé yo que habia mal-escogido el día para darte malas noticias, disculpa eso, pero vez, la vida hay que “combinarla” y tu me entenderás.

    Crecerás mucho humanamente con este viaje, profesionalmente también, pero sobre todas las cosas serás mejor persona después de recorrer tantos kilómetros por latinoamerica con los ojos abiertos para escribir tus vivencias.

    Hoy Yindra publicaba la historia de tu encuentro con los tíos de Johnny en Bolivia y me ataqué de la risa. Ella contaba esto y quiero que termines la historia en un post. Pon fotos tuyas y de ella, acá en el edificio nunca saben quien es la hija de Esteban y quien mi sobrina ¿será por los dientes y el pelo, no? jajajaja

    Escribió Yindra: Miren esto!!!!! Charlotte, la hermana de mi suegro, anda de viaje por Bolivia con su esposo Bill. Y se encontraron a Mairelys y a Pete en una estación de trenes en Potosí, Bolivia!!!
    Bill vió a Mairelys y le pareció conocida, así que fue y le preguntó si se conocían y dice que cuando la oyó hablar se dio cuenta de ella se parecía mucho a mi y le explicó que el sobrino de su esposa estaba casado con una cubana que se llamaba Yindra y ahí hicieron la conexión! Que mundo pequeño el nuestro, no? Y todo porque Maire y yo nos parecemos tanto…jajajaja!

    Ojalá se vuelvan a ver en Cochabamba (Bill le dio sus datos porque creo que Maire y Pete iban a pasar por allá también, no me sé bien la historia).

    Mil amores,
    Yin

  3. Ana (Responder) el lunes, 9 de enero, 2012

    Mairelys!!

    Sé que hoy o ayer o en estos días fue o será tu cumpleaños. Me acuerdo mucho de vos. Aunque no comento, sabé que te sigo, te leo y disfruto.

    Abrazo fuerte
    Ana

    • Mai (Responder) el lunes, 9 de enero, 2012

      Au mi amiga Ana, uno más. Qué vamos a hacer, en franco declive. Yo me acuerdo tanto de que no nos volvimos a ver, demasiadas cosas en la cabeza, demasiadas prisas.. Un beso y hasta pronto.

      • Mark (Responder) el lunes, 9 de enero, 2012

        That Hugo Chavez is Evo Morale’s mentor comes to no susrirpe. Hugo Chavez and perennial dictator Fidel Castro have groomed Morales for long time, and Chavez has invested million of Venezuelan petrodollars in the Bolivian leader. But Chavezb4s protectorate of Evo Morales is showing to be a bit obsessive. After their last summit in Venezuela he provided him with a complimentary armed security force to escort Morales all the way to Spain. Spanish authorities where dismayed when they met the armed guard in Madrid. The bodyguards where allowed to enter Spain under two conditions, no weapons and no accompanying Morales.