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Sucos y salgados para la merienda, el almuerzo, la cena; unas veces por elección, otras por desesperación cuando todo alrededor eran restaurantes caros o de comida por kilo que no me podía permitir. Un suco es lo que a Cuba o España un batido; y un salgado, pongamos que algo salado. Dos, tres reales (€1,21), no más, por bolas fritas hechas con harina de mandioca (yuca) que otras veces tienen forma de croqueta gigante o de cono; estas últimas, las coxinhas de pollo, eran mis favoritas y mi comida de subsistencia en Brasil cuando no cocinaba y preparaba bocadillos para el día. Y no exagero. Me di algunos gustos, platos que había que probar. La sopa tacacá en un quiosco callejero en Belém, cocinada con hierba de jambú -que me anestesió labios y lengua- y caldo de mandioca; la  moqueca de peixe, la carne do sol y el acarejé*. Y para de contar, aún quedaba mucho camino y no había más remedio que elegir. O este museo y discriminar esa iglesia famosa revestida de oro; o ir a Salvador y Río y dejar Sao Paulo y algún pueblo de Minas Gerais, donde dicen que está la mejor arquitectura colonial de Sudamérica.

Sopa tacacá, popular en el norte de Brasil. Elaborada con hierba de jambú y tucupí (un caldo de mandioca). Le añaden camarones  y se come con ese palito.

Es cierto que los lugares no son caros o baratos hasta que no los vives y te manejas en su moneda y sacas tus cuentas a fin de mes, pero al final una hace su cálculo en dólares, euros o libras. Brasil es caro, probablemente casi tanto como Chile en versión de muchos viajeros. Un cordobés me contaba que hasta hace unos años para un argentino era una ganga ir a Brasil, cuando un real eran seis pesos (al cambio de hoy son apenas dos y unos centavos). Ahora son los brasileños quienes hacen turismo en Argentina y van a Buenos Aires a comprar ropa. Y hasta España y Portugal les resulta barato.

América del Sur no es Asia, donde un plato de noodles con huevo o carne cuesta menos  de un euro; y Río de Janeiro no es Londres o París, pero casi si no andas con cuidado, y no sólo después de que oscurece. Para empezar, el transporte en Brasil te dejará tiritando si quieres ver algo de un país enorme. Turistas y brasileños se mueven en avión. El tren no existe y muy pocos se atreven a pasar 18 horas embutidos en un autobús porque, entre otras cosas, cuesta muchas veces lo mismo y si buscas con tiempo (www.escolar.br) puedes encontrar gangas, aunque en ciertas líneas aéreas locales hay veces que sólo se está permitido pagar con tarjetas de bancos brasileños.

Moqueca de peixe, imprescindible en Salvador. Cocido de pescado con cebollas, pimientos, tomates, aceite de palma (o dendé) y leche de coco.

Me ocurrió de Salvador de Bahía a Río, que por avión valía menos, pero yo quería hacer todo el recorrido por carretera así que no era una opción. Las horas y días metida en un autobús forman parte del viaje; no hay prisa, todo es nuevo, nadie espera. Y cuando no duermes miras el campo y los pueblos, observas a la gente. He de decir que no encontré a ningún extranjero en los más de 8.000 kilómetros que hice en bus, algo que también se disfruta.

Si viajas sin ruta por Brasil no queda otra que elegir con las distancias tan largas y los autobuses tan caros. Mi dilema era qué ver. Desde el norte, en Belém, me planteé bajar la costa atlántica con paradas en las playas del noreste (Fortaleza, Natal), Recife (estado de Pernambuco, herencia holandesa) y seguir hasta Salvador, luego Río y de ahí hasta la frontera con Argentina. Pero hacer todas estas paradas costaba el doble que ir directo a Salvador. Así que tras pensarlo y 36 horas de autobús llegué a Salvador.

Además de los precios, Brasil tiene otros peligros. Por ejemplo, caminar el domingo durante el día por Belém, estar en las calles de Salvador cuando oscurece, caminar relajada por Copacabana o Ipanema sin atarte el bolso al cuello.

En Belém, mi primer choque con el país, hostales y los propios vecinos te lo aconsejan. La dueña de la pensión en la que me quedé me contó que el único altercado que ha tenido en la calle en 60 años fue un domingo a las cuatro de la tarde. Casi a esa misma hora, pero del día que llegué, tres hombres asaltaron a un francés para quitarle la cámara en plena fiesta del Orgullo Gay. El día anterior, al mismo chico francés -que antes de llegar a Brasil había dejado su trabajo de ingeniero en París por viajar el mundo un año- le habían robado en el hostal la mochila con tarjetas, pasaporte y dinero.

Puesto en Belem.

Toda clase de historias escuché, algunas en boca de víctimas. ¿Es Brasil peligroso? Yo libré sin incidentes y eso ya es bastante, pero nunca me relajé, siempre estuve con la guardia en alto. Nunca me sentí segura. Muchas veces dejé la cámara, otra no me atreví a sacarla. Y siempre, pero siempre, llevé el bolso ahorcándome alrededor del cuello. Como ya he dicho, en Brasil hay que sacrificarse. O tal vez sólo fue miedo de principiante.

Aquí resumo algunas trucos y consejos

  • Regatear los precios en hostales (hacen buenos descuentos si te quedas más de tres días) y en estaciones de autobuses de larga distancia. No  importa que sea un establecimiento oficial. Hay compañías que ofrecen promociones y si no, lleva el precio que te han dado en una a la otra, funciona.
  • Normalmente los billetes de bus más económico ofrecen asiento reclinable y un soporte para las piernas que te hace estar semi-acostado. Resulta mejor comprar trayectos largos  que cortos, pero eso depende del interés de cada uno y si te compensa sacrificar lugares por ahorrar. Conviene chequear el precio para ciudades intermedias a nuestro destino. Por ejemplo, ahorré 40 reales entre Río de Janeiro y Foz de Iguazú comprando hasta Sao Paulo y de allí a Foz. Compré los billetes y viajé con la misma compañía que me había ofrecido todo el trayecto más caro. La única diferencia fue esperar en Sao Paulo una hora y media por el siguiente bus. Obviar esto si se está de vacaciones y con tiempo limitado.
  • Para negociar, es mejor hablar español que inglés.
  • El vino es extremadamente caro, incluso en el supermercado.

Salgados

  • La cerveza es muy popular y el brasileño la bebe a cualquier hora, pero demasiado clara para mi gusto. La marca Skol  es la que más se ve. Lo normal es pedir una botella de 650 ml (desde 3,50 reales según la ciudad y el lugar). Si te hartas de la cerveza compra una botella de cachaza por cuatro reales y con unos limones, azúcar e hielo puedes hacerte una caipirihna (no tiene mucha ciencia, machaca previamente el  azúcar y el zumo del limón con trocitos de lima con cáscara).
  • Es habitual que cuando pides una botella de cerveza te la pongan en un recipiente de plástico o de espuma para que se mantenga fría. Cuidado con sacarla para servir los vasos porque el camarero entenderá que quieres otra y cuando te la traen abierta ya no puedes decir que no.

 

Cerveza brasileña (Brahma).

  • Probar las cervezas negras (la Antártica tiene una versión oscura similar a la malta), los sucos, fundamentalmente de frutas típicas de Brasil como açaí, cajú, graviola (guanábana), maracuyá; los salgados y  el pao de queijo (hecho con harina de yuca mezclada con queso).  Acompañar las comidas con harina molida y crujiente de mandioca. Los brasileños la espolvorean encima de todas las comidas, cuando mezclan arroz, espaguetis, carne y frijoles negros.
  • Si sales de noche mejor no llevar bolso ni cámara. Y de día, elije bien dónde sacar la cámara.

La farinha con la que se acompañada muchas comidas. Es un polvo crujiente de mandioca u otros vegetales molidos y deshidratados.

  • No temer a comprar comida en los puestos de la calle, son muy limpios. Mejor no beber agua del grifo en Salvador de Bahía y Río. El barco por el Amazonas está provisto de agua potable. Como anécdota, sólo los dos turistas que llevaron agua embotellada tuvieron diarreas.
  • Pese a que Brasil es el mayor productor de café del mundo no esperes mucho. Usualmente te lo sirven de un termo y ya dulce.

Lo que cuestan las cosas

Barco Amazonas Tabatinga-Manaus-Belém

Tabatinga-Manaus

Precio: 150 reales, US$88, £52, €65 (todo las comidas incluidas). Duración: 4 días y tres noches. Comprar los tickets en el mismo barco te da la opción de regatear. Lleva una hamaca.

Manaus-Belém

Precio: 120 reales, sólo incluye el desayuno. Cinco días y cuatro noches.

Belém
Alojamiento: Lo mínimo 30 reales (€12) por una habitación doble. Una litera en un dormitorio, 15.
Sopa vatapa, tacacá: 5 reales (€2).

Salvador de Bahía
Desayunar en panaderías-lanchonetes  es lo que se acostumbra. Un pan tostado a la plancha con huevo o con mantequilla, y un suco de frutas –que da para cuatro vasos medianos- sale por 4,20 reales (€1,8).
Bus: 2,50 reales (€1).
Ofertas de salgado y refresco por 2 reales (€0,81).
Yuca hervida con carne: 5 reales
Cerveza: En barrios desde 3,50 hasta 4,50 en el centro histórico.

Moqueca de peixe, carne de sol y bebida para tres: (£14, €16).

Asistir a una ceremonia de candomblé con recogida en el hotel y transporte hasta el sitio: 60 reales (€24). No estuve en ninguna pero me la ofreció un promotor en la calle.

Río de Janeiro
Alojamiento: Lo más barato son 30 reales la noche en un dormitorio con 8 o 10 personas con desayuno e internet incluidos.  Si te quedas más de tres noches puedes conseguir que te rebajen a 25. Esencial lo del desayuno porque es un gasto menos. En el hostal donde me quedé (www.beachbackpackershostel.com) incluía frutas, café, pan, jamón y queso, a comer todo lo que querías.
Visitas turísticas.  Subir al Corvocado en tren y entrada, 40 reales (€16). Visitar la favela Rocinha con un guía local, 100 reales (€40). Cada hostal ofrece sus propias excursiones, pero la mayoría incluyen el sambódromo y clubes nocturnos en la zona de Lapa, con mucha movida los fines de semana y que cuestan desde 10 a 70 reales la entrada con consumiciones.
Museos: 6 reales (€2,4) lo mínimo. Entré al Museo Histórico Nacional y me aburrí mucho. El domingo es gratis.
Barrio Santa Teresa: bohemio pero comer cuesta un ojo de la cara.
Un par de havaianas: desde 18 reales (€7,3)
Comida por kilo 17 y 25 reales por kilo.
Metro: billete simple 3,10 y no hay opción de tarjetas ahorro para varios días.
Billete de bus: 2,50 y hasta 2,80 reales si tiene aire acondicionado.

*Moqueca de peixe:  Cocido de pescado con cebollas, pimientos, tomates, aceite de palma (o dendé) y leche de coco.

Carne do sol: Carne de vaca que ha sido previamente secada al sol. Se acompaña con yuca hervida o frita.

Acarejé: masa de jurel frita  en aceite de palma y rellena de camaroncitos que, por cierto, todo el mundo come sin pelar.

OJO: Los hostales en los que me quedé son muy básicos, aunque limpios, y tienen cocina.



  1. Adriana Herrera (Responder) el jueves, 20 de octubre, 2011

    Me gusta Brasil. Me gusta más Río que Sao Paulo y puedo volver a ella todas las veces que sean necesarias y me ha gustado tropezarme con este post que sabe mucho a lo que recuerdo. Mucha suerte en la travesía y ojalá el presupuesto aguante para 365 días. Un abrazo!

  2. Irene (Responder) el jueves, 20 de octubre, 2011

    Hola May, gracias por todos esos datos, nosotros iremos en septiembre y la info que das aqui nos ha servido de mucho para hacer nuestro planning! tengo una pregunta, porque estoy un poco perdida a la hora de planear Manaus-Belem. He preguntado en algunas web por precios, pero me dan precios carisimos para el barco, 400 USD en cabina por persona (y esto sin incluir comidas), lo que me parece una barbaridad, no me han dado precios de hamacas… y ahora al leer tu relato me ha sorprendido que sean tan baratas, te acuerdas de como contrataste este viaje? si fue regateando alli en Manaus directamente con gente del barco, o fue mediante una agencia? ay, no puedo esperar a estar en Rio y probar toda esa comida de la que hablas, solo con ver las fotos me dan ganas de volar hacia alla ahora! otra vez, mil gracias por toda esta info que compartes. Saludos,
    Irene

    • Mai (Responder) el jueves, 20 de octubre, 2011

      Hola Irene…Gracias por tu comentario, pues mira te explico porque soy una experta en ese viaje en barco. Las hamacas son muy baratas y creo que el viaje se disfruta así, con ventanas abiertas y tú tirada en la hamaca mirando al amazonas infinito. El viaje no hace falta contratarlo sino en el mismo barco antes de subir. Mira, para mi el mejor viaje fue el de Tabatinga (frontera con Colombia) hasta Manaus, porque aunque hice todo el trayecto completo hasta Belem fue la mejor parte, la que recuerdo con más emoción. El barco fue muchor mejor, ventanales abiertos y la comida excelente. Ese primer barco me costó 150 reales (tres noches y cuatro días, todo incluido y a comer lo que quisieras), y lo contraté hasta antes de subir, dos horas antes. Siempre hay que regatear, porque yo no lo sabía y el segundo barco me costó 120 y me pedían muchísimo más. Ese segundo hacía el trayecto de Manaus a Belem y se tardaban cuatro noches y cinco días). Allí solo estaba incluido el desayuno y el resto de comidas habái que pagarla aparte (5 reales un plato combinado). Decirte que ese segundo barco iba mucho más lleno y el ambiente no fue igual, ni las energías ni la gente. Además, tenía aire acondicionado y las ventanas no se podían abrir con lo cual por ahí también perdió su encanto. Este barco se contrata tambien antes de subir, así puedes negociar. Nunca compres nada afuera ni a los revendedores.. negocia con el que vende el tiquet arriba. Si finalmente te decides por el segundo recorrido de Manaus a Belem tienes que llegarte hasta el puerto unas horas antes y listo. Por cierto, siempre ve con tiempo al barco para que puedas colgar la hamaca en el mejor lugar.. peueba la hamaca y verás….. Si tienes más dudas no dudes en enviarme un mail a mairelysr@yahoo.com. Saludos y muy buen viaje.

      • Irene (Responder) el jueves, 20 de octubre, 2011

        Muchisimas gracias Mai por la informacion!!! bienvenida es, desde luego. La pena es que como nos vamos de recorrido, la unica opcion que tenemos de momento es la de Manaus – Belem, pero igual, voy a estudiarmelo otra vez a ver si de alguna forma podemos hacer la primera parte desde Tabatinga, que la verdad suena mucho mejor!!! aaay, no puedo esperar. Muchisimas gracias de nuevo Mai.
        Saludos!!!
        Irene